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¿Abrimos el melón del absentismo?

El absentismo laboral (ausencias justificadas o injustificadas que afectan la operativa y el clima laboral) es un problema complejo, con causas estructurales, organizativas y personales.
Para resolverlo, no hay una única medida, sino un conjunto de estrategias coordinadas.
Os resumo las principales acciones que podríamos implementar desde una perspectiva operativa, motivacional y de gestión:

1. Diagnóstico claro y seguimiento continuo

Antes de actuar, hay que entender por qué falta el personal:

  • Analizar datos de absentismo (frecuencia, departamentos, turnos, perfiles, estacionalidad).
  • Identificar si las causas son organizativas (sobrecarga, falta de personal, horarios poco flexibles) o personales (estrés, salud, conciliación).
  • Realizar entrevistas o encuestas anónimas para conocer percepciones reales.

Con ello, obtendremos un mapa claro de causas para actuar con precisión.

2. Gestión operativa y planificación

  • Cuadrantes y turnos equilibrados, evitando cargas excesivas o horarios imprevisibles.
  • Refuerzo en picos de trabajo (temporadas, eventos) con personal de apoyo o bolsas de trabajo internas.
  • Implementar sistemas de rotación que eviten monotonía y desgaste.
  • Usar herramientas digitales de gestión de horarios y ausencias (para transparencia y equidad).

Con el objetivo de reducir el estrés operativo y aumentar la sensación de control.

3. Motivación y clima laboral

  • Fomentar un liderazgo cercano: jefes de departamento formados en comunicación y gestión de equipos.
  • Crear programas de reconocimiento y recompensa (puntualidad, asistencia, compromiso).
  • Promover acciones de bienestar (salud mental, pausas activas, espacios de descanso adecuados).
  • Reforzar la cultura corporativa: que el personal sienta pertenencia y propósito.

El compromiso reduce el absentismo voluntario.

4. Formación y desarrollo profesional

  • Ofrecer planes de formación interna (no solo técnica, también actitudinal).
  • Diseñar rutas de crecimiento profesional, sobre todo para puestos base (camareros/as de piso, recepción, cocina).
  • Implicar al personal en proyectos de mejora (lo que aumenta su implicación y reduce la desmotivación).

Un empleado que crece, no se ausenta.

5. Conciliación y flexibilidad

  • Negociar turnos más predecibles o fórmulas de flexibilidad parcial (días de libre elección, ajustes de entrada/salida).
  • Aplicar políticas de conciliación familiar adaptadas a la realidad del turismo canario.
  • En casos de alta carga estacional, prever descansos compensatorios reales.

El equilibrio personal-laboral reduce el absentismo por fatiga o desmotivación.

6. Control, seguimiento y comunicación

  • Establecer un protocolo de gestión de ausencias (justificación, seguimiento, reincorporación).
  • Comunicar claramente las consecuencias y los apoyos: no solo sanciones, también acompañamiento.
  • Monitorear indicadores (por departamento, tipo de ausencia, tendencia mensual).

Medir para mejorar y prevenir reincidencias.

7. Colaboración con agentes externos

  • Coordinar con mutuas, servicios de prevención y formación para abordar causas médicas y psicosociales.
  • Impulsar acuerdos con entidades de salud o deporte para fomentar hábitos saludables.
  • En casos de alta rotación, reforzar la selección y acogida del personal.

En el caso específico de Tenerife

En la isla, el absentismo suele relacionarse con:

  • Dificultad para conciliar transporte + horarios partidos.
  • Coste de vida creciente, que genera estrés económico.
  • Temporalidad y falta de fidelización.

Por tanto, algunas medidas locales efectivas serían:

  • Facilitar transporte interno del personal (rutas desde puntos comunes).
  • Crear acuerdos de alojamiento temporal para personal desplazado.
  • Fomentar empleo estable en temporada alta, fidelizando con continuidad laboral.